El poder del diálogo interno: cuidando nuestra voz interior

La adolescencia, esa etapa tumultuosa y transformadora de la vida, está marcada por una serie de desafíos y descubrimientos que condicionan en buena parte la manera en la que la experimentamos. Entre las complejidades del desarrollo físico, emocional y social, existe un aspecto fundamental pero a menudo pasado por alto: nuestro diálogo interno. Esta corriente constante de pensamientos, juicios y autopercepciones puede moldear profundamente nuestra visión de nosotr@s mism@s y del mundo que nos rodea.

En este artículo, exploraremos detalladamente la importancia de cuidar nuestro diálogo interno, especialmente en la delicada etapa de la adolescencia, donde nuestra mente es todavía muy influenciable y por tanto puede verse condicionada, examinando cómo nos hablamos, cómo nos perjudica el diálogo negativo, las ventajas de un diálogo positivo y estrategias efectivas para aprender a cultivarlo.

¿Cómo nos hablamos?

El diálogo interno, esa voz interna que nos acompaña en cada paso del camino, puede variar ampliamente en tono y contenido. En la adolescencia, esta voz puede ser particularmente crítica, autocrítica e incluso destructiva. Nos encontramos constantemente juzgándonos, comparándonos con los demás y estableciendo estándares inalcanzables para nosotros mismos. Surgiendo en forma de autodesprecio, dudas persistentes sobre nuestras capacidades y una sensación abrumadora de insuficiencia, este diálogo interno negativo puede ser omnipresente, amenazando nuestra autoestima y bienestar emocional.

En esta era digital, las redes sociales ofrecen una ventana a las vidas de los demás, donde se presentan imágenes cuidadosamente seleccionadas y narrativas editadas de la realidad. Esta representación idealizada puede alimentar un ciclo de comparación constante entre los adolescentes, llevándolos a medir su valía en función de los estándares inalcanzables de la perfección percibida en línea. Al ver los logros, apariencias y experiencias aparentemente perfectas de otros, los adolescentes pueden experimentar sentimientos de inferioridad, envidia y autocrítica en su diálogo interno.

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Diálogo interno

¿Cómo nos perjudica hablarnos mal?

El impacto del diálogo interno negativo en la adolescencia no debe subestimarse. Este diálogo crítico y autocrítico puede socavar nuestra confianza en nosotros mismos, alimentar la ansiedad y la depresión, e incluso contribuir al desarrollo de trastornos psicológicos más graves. Nos impide alcanzar nuestro potencial máximo al limitar nuestras aspiraciones y sabotear nuestros esfuerzos. Además, puede afectar negativamente nuestras relaciones interpersonales, distorsionando nuestra percepción de cómo nos ven los demás y cómo nos relacionamos con ellos.

¿Qué ventajas tiene hablarnos bien?

Por el contrario, cultivar un diálogo interno positivo durante la adolescencia puede tener un impacto transformador en nuestra vida. Al hablarnos con amabilidad, compasión y aceptación, fortalecemos nuestra autoestima y confianza en nosotros mismos. Esta autoaceptación nos permite enfrentar desafíos con resiliencia y optimismo, en lugar de ser consumidos por la autocrítica y el miedo al fracaso. Un diálogo interno positivo también promueve una mentalidad de crecimiento, donde los errores se ven como oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal.

¿Cómo aprender a hablarnos mejor?

Aprender a hablar con amabilidad y compasión hacia es un proceso gradual que requiere práctica y dedicación. Algunas estrategias efectivas para cultivar un diálogo interno positivo incluyen:

  1. Autoconciencia: Tomar conciencia de nuestros pensamientos automáticos y cómo nos hablamos a nosotros mismos es el primer paso para cambiar nuestro diálogo interno.
  2. Práctica de la gratitud: Centrarnos en reconocer lo positivo y reconocer nuestras fortalezas y logros puede contrarrestar la autocrítica.
  3. Refutación de pensamientos negativos: Desafiar activamente los pensamientos negativos y reemplazarlos con afirmaciones positivas y realistas.
  4. Autocompasión: Tratarnos a nosotros mismos con la misma compasión y gentileza que mostraríamos a un amigo en dificultades.
  5. Buscar apoyo: Hablar con amigos, familiares o un profesional del acompañamiento puede proporcionar perspectiva y apoyo en el proceso de cambiar nuestro diálogo interno.

Conclusión

El diálogo interno positivo es una herramienta poderosa para promover el bienestar emocional y el desarrollo personal durante la adolescencia. Al cuidar cómo nos hablamos a nosotros mismos, podemos cultivar una relación más saludable y compasiva con nosotros mismos, permitiéndonos florecer y alcanzar nuestro potencial máximo en esta etapa crucial de la vida. Reconocer y nutrir el poder de nuestra voz interna es un paso fundamental hacia la resiliencia, la autoaceptación y la felicidad duradera.

Si tienes dificultades para poner en práctica estas herramientas y quieres aprender a hablarte mejor, contáctanos.

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Más sobre mí...

Si hay algo que me define es la alta sensibilidad. La escucha activa, la paciencia y la calma son parte natural de mí. Soy profundamente creativa y encuentro expresión en la pintura, la escritura y la costura. Dedico tiempo a cuidarme y conocerme, un viaje desafiante y hermoso que transito a través del yoga, la meditación y la biodanza.

Me considero una viajera callejera, enamorada de la gastronomía, de la cocina y de descubrir rincones a pie de calle.

Me formé en terapias energéticas y en psicosomática, fascinada por cómo cada emoción y cada vivencia dejan huella en el cuerpo. También completé un curso de Bienestar e Inteligencia Emocional con Eleva, un paso más en mi propio crecimiento.

Voluntariado

Desde hace unos años colaboro como voluntaria en La Niña Amarilla, donde he tenido la oportunidad de participar en charlas de prevención del suicidio junto a Isthar. Además, soy socia de Desata tu Potencial, donde continúo formándome, y desde el año pasado acompaño como voluntaria en La Akademia.

Ahora, en Eduko, inicio una nueva etapa como voluntaria, compartiendo esa creatividad, presencia y sensibilidad que me han ayudado a reconstruirme y a vivir desde un lugar más auténtico.

Por eso, hace ya tiempo que decidí cambiar de carrera profesional y aprovechar todo lo que había aprendido a lo largo de estos últimos 20 años en empresas punteras en su sector, para poder utilizarlo y ayudar a todo aquel que quiera y lo necesite, a encontrar cuál es su propósito profesional y qué es lo que realmente le mueve en la vida y que es lo que realmente quiere hacer con ella. Por eso me formé como coach y me especialicé en coaching de propósito de vida y profesional.

Me encanta ver cuando la gente pierde el miedo a hablar y expresar cómo se siente, me encanta la creatividad y la gente que se reinventa, la que siempre quiere seguir aprendiendo y no teme reconocer sus fallos. Me encanta la gente que se lo cuestiona todo y quiere seguir adelante, la gente valiente y la resiliente. La que pide ayuda cuando siente que la necesita y la que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio. Me encanta la gente que se entrega y sabe disfrutar de verdad de la vida, la que se ríe de sí misma y con los demás, la que se permite llorar cuando algo o alguien le hacen daño y la que respeta y se respeta.

Ya lo he dicho al principio, soy una apasionada de la gente, ¿qué le vamos a hacer? no soy perfecta! Me encanta la gente, todo lo que son y pueden llegar a ser.

¿Y tú, ya sabes cómo quieres ser?

Certificados

Estoy certificada en coaching personal y ejecutivo por ICF y ASESCO, así como en Coaching Educativo, Inteligencia Emocional y Heridas Emocionales con Eleva – Escuela de Coaching, donde me he ido especializando. También soy Coach de equipos y liderazgo sistémico. Soy terapeuta de duelo y trabajo de partes, especialista en trauma y apego. Además, soy Practicioner en PNL (Programación Neurolingüística), mentora y supervisora de coaching ecointegrativo y cuento con un Máster en psicología, counselling y terapia Gestalt.

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Acompaño en sesiones individuales y grupales, sobre todo a jóvenes y adolescentes. También diseño e imparto talleres, charlas y formaciones para alumnado, profesorado, familias y profesionales de muy diversa índole.

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– Soy voluntaria formadora en inteligencia emocional para adolescentes, vicepresidenta y miembro de la Junta Directiva de la ONG Desata Tu Potencial.
– Acompañoy facilito de manera voluntaria en el proyecto social La Akademia, donde acompaño a jóvenes de entre 18 y 23 años en educación emocional, talento y autoestima.
– Colaboro como voluntaria en La Niña Amarilla, ofreciendo charlas de prevención del suicidio en centros educativos, un compromiso muy íntimo para mí desde mi propia historia personal como sobreviviente.

Quién soy más allá de la profesión

Soy una aprendiz eterna. Me apasionan la inteligencia emocional, la neurociencia, la comunicación no violenta, la disciplina positiva y todo lo que me permita comprender mejor a las personas y al mundo. Soy una lectora incansable, amante de la naturaleza y los animales (convivo con dos gatos maravillosos) y siempre que puedo me escapo a la montaña, donde encuentro la serenidad y la belleza de los caminos menos transitados. Me nutren las conversaciones profundas, reír, pensar, pasear y el geocaching.

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Creé Eduko con toda la ilusión, la convicción y el corazón de quien desea ser parte del cambio que quiere ver en el mundo. Si te resuena, si estás en un momento de búsqueda o de reinicio… te invito a comenzar este viaje de autodescubrimiento conmigo.