La cultura de “quedar para ponerse al día”: cuando compartimos agenda, pero no vida

Soledad

La soledad emocional en adolescentes es una realidad cada vez más presente, aunque a menudo pase desapercibida. Muchas y muchos jóvenes quedan, hablan, interactúan, se escriben a diario… y aun así sienten que algo falta. No siempre saben explicarlo, pero lo viven en forma de vacío, desconexión o sensación de no ser realmente vistos.

Vivimos en la era de quedar.
Quedar para tomar algo.
Quedar para no perder el contacto.
Quedar para “ponerse al día”.

Sin embargo, compartir tiempo no siempre significa compartir vida. Y esta diferencia, aparentemente sutil, tiene un impacto profundo en la salud emocional durante la adolescencia.

Cuando hablar no es lo mismo que conectar

En muchos grupos adolescentes se ha normalizado una forma de relación basada en el intercambio rápido de información: qué estudias, qué haces, con quién sales, qué planes tienes. Una especie de resumen constante de la vida, sin espacio para lo que realmente se siente.

Aquí aparece uno de los núcleos de la soledad emocional en adolescentes: se habla mucho, pero se comparte poco lo importante.

No se habla de lo que duele para no incomodar.
No se muestra vulnerabilidad para no parecer débil.
No se profundiza para no “ser demasiado”.

Y así, poco a poco, se aprende que estar acompañado no es lo mismo que sentirse acompañado.

Peligros invisibles de la soledad emocional en adolescentes

Soledad

Esta forma de vincularse no es neutra. Tiene consecuencias reales que afectan al bienestar psicológico y emocional.

1. Soledad no reconocida
Muches adolescentes no se sienten solxs “porque tienen amistades”, pero por dentro viven una soledad profunda. Al no encajar en la imagen clásica de soledad, cuesta identificarla y pedir ayuda.

2. Normalización de vínculos superficiales
Cuando nunca se experimentan relaciones donde hay espacio para ser une mismx, se acaba creyendo que eso es lo normal. Se bajan expectativas relacionales y se acepta menos de lo que se necesita.

3. Dificultad para expresar emociones
La falta de espacios seguros refuerza el silencio emocional. Esto incrementa la ansiedad, el malestar acumulado y la sensación de incomprensión.

4. Identidad construida desde la imagen
La pregunta deja de ser “¿cómo estoy?” y pasa a ser “¿cómo quedo?”. Esto favorece la comparación constante y la desconexión del mundo interno.

5. Mayor vulnerabilidad en salud mental
La soledad emocional en adolescentes se relaciona con mayor riesgo de ansiedad, tristeza persistente, conductas evitativas e incluso ideación suicida cuando el malestar no encuentra salida relacional.

No es un fallo individual, es un modelo aprendido

Es importante señalar algo esencial: la soledad emocional en adolescentes no aparece porque no sepan relacionarse, ni porque sean frívolxs o desinteresadxs.

Aparece porque crecen en un contexto que:

  • acelera los ritmos
  • penaliza la emoción incómoda
  • premia la imagen
  • deja poco espacio para la escucha real

Relacionarse también se aprende. Y nadie les ha enseñado cómo construir vínculos profundos en un mundo que va tan rápido.

Alternativas reales para construir vínculos más sanos

No se trata de demonizar las quedadas ni las redes sociales, sino de ampliar posibilidades relacionales.

Cambiar las preguntas
Pasar del “¿qué tal?” automático a preguntas que abran espacio:

  • ¿Qué te está costando últimamente?
  • ¿Qué ha sido difícil esta semana?
  • ¿Qué necesitas ahora mismo?

Normalizar no estar bien
Cuando en un grupo se puede decir “no estoy bien” sin ser corregidx, algo cambia. Se crea seguridad emocional.

Priorizar calidad frente a cantidad
No hacen falta muchos vínculos, sino algunos donde poder descansar emocionalmente.

Recuperar espacios sin prisa
Caminar, dibujar, escribir, compartir silencio. No todo vínculo se construye hablando.

Escuchar sin arreglar
Escuchar sin soluciones inmediatas es una de las mayores formas de cuidado emocional.

Un mensaje importante para adolescentes

Si te sientes solx aunque estés rodeadx de gente, no estás fallando.
Si necesitas conversaciones más profundas, no eres “demasiado”.
Si algo dentro te dice que esto no es suficiente, escúchalo.

La soledad emocional en adolescentes no se cura con más planes, sino con vínculos más reales.

Y eso empieza cuando alguien se atreve a ser honesto… y encuentra a otra persona dispuesta a sostenerlo.

Si necesitas ayuda con las personas adolescentes de tu vida, no dudes en contactarnos, somos especialistas en gestión emocional y adolescencia.

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Más sobre mí...

Si hay algo que me define es la alta sensibilidad. La escucha activa, la paciencia y la calma son parte natural de mí. Soy profundamente creativa y encuentro expresión en la pintura, la escritura y la costura. Dedico tiempo a cuidarme y conocerme, un viaje desafiante y hermoso que transito a través del yoga, la meditación y la biodanza.

Me considero una viajera callejera, enamorada de la gastronomía, de la cocina y de descubrir rincones a pie de calle.

Me formé en terapias energéticas y en psicosomática, fascinada por cómo cada emoción y cada vivencia dejan huella en el cuerpo. También completé un curso de Bienestar e Inteligencia Emocional con Eleva, un paso más en mi propio crecimiento.

Voluntariado

Desde hace unos años colaboro como voluntaria en La Niña Amarilla, donde he tenido la oportunidad de participar en charlas de prevención del suicidio junto a Isthar. Además, soy socia de Desata tu Potencial, donde continúo formándome, y desde el año pasado acompaño como voluntaria en La Akademia.

Ahora, en Eduko, inicio una nueva etapa como voluntaria, compartiendo esa creatividad, presencia y sensibilidad que me han ayudado a reconstruirme y a vivir desde un lugar más auténtico.

Por eso, hace ya tiempo que decidí cambiar de carrera profesional y aprovechar todo lo que había aprendido a lo largo de estos últimos 20 años en empresas punteras en su sector, para poder utilizarlo y ayudar a todo aquel que quiera y lo necesite, a encontrar cuál es su propósito profesional y qué es lo que realmente le mueve en la vida y que es lo que realmente quiere hacer con ella. Por eso me formé como coach y me especialicé en coaching de propósito de vida y profesional.

Me encanta ver cuando la gente pierde el miedo a hablar y expresar cómo se siente, me encanta la creatividad y la gente que se reinventa, la que siempre quiere seguir aprendiendo y no teme reconocer sus fallos. Me encanta la gente que se lo cuestiona todo y quiere seguir adelante, la gente valiente y la resiliente. La que pide ayuda cuando siente que la necesita y la que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio. Me encanta la gente que se entrega y sabe disfrutar de verdad de la vida, la que se ríe de sí misma y con los demás, la que se permite llorar cuando algo o alguien le hacen daño y la que respeta y se respeta.

Ya lo he dicho al principio, soy una apasionada de la gente, ¿qué le vamos a hacer? no soy perfecta! Me encanta la gente, todo lo que son y pueden llegar a ser.

¿Y tú, ya sabes cómo quieres ser?

Certificados

Estoy certificada en coaching personal y ejecutivo por ICF y ASESCO, así como en Coaching Educativo, Inteligencia Emocional y Heridas Emocionales con Eleva – Escuela de Coaching, donde me he ido especializando. También soy Coach de equipos y liderazgo sistémico. Soy terapeuta de duelo y trabajo de partes, especialista en trauma y apego. Además, soy Practicioner en PNL (Programación Neurolingüística), mentora y supervisora de coaching ecointegrativo y cuento con un Máster en psicología, counselling y terapia Gestalt.

Sesiones

Acompaño en sesiones individuales y grupales, sobre todo a jóvenes y adolescentes. También diseño e imparto talleres, charlas y formaciones para alumnado, profesorado, familias y profesionales de muy diversa índole.

Voluntariados

Compagino mi labor profesional con tres proyectos que me conectan profundamente con mi propósito:

– Soy voluntaria formadora en inteligencia emocional para adolescentes, vicepresidenta y miembro de la Junta Directiva de la ONG Desata Tu Potencial.
– Acompañoy facilito de manera voluntaria en el proyecto social La Akademia, donde acompaño a jóvenes de entre 18 y 23 años en educación emocional, talento y autoestima.
– Colaboro como voluntaria en La Niña Amarilla, ofreciendo charlas de prevención del suicidio en centros educativos, un compromiso muy íntimo para mí desde mi propia historia personal como sobreviviente.

Quién soy más allá de la profesión

Soy una aprendiz eterna. Me apasionan la inteligencia emocional, la neurociencia, la comunicación no violenta, la disciplina positiva y todo lo que me permita comprender mejor a las personas y al mundo. Soy una lectora incansable, amante de la naturaleza y los animales (convivo con dos gatos maravillosos) y siempre que puedo me escapo a la montaña, donde encuentro la serenidad y la belleza de los caminos menos transitados. Me nutren las conversaciones profundas, reír, pensar, pasear y el geocaching.

Acompaño a quienes se sienten desorientadxs, frustradxs, sobrepasadxs o bloqueadxs a reencontrarse con sus fortalezas y su fuerza interior para descubrir sus propias respuestas. Creo profundamente que no existe mayor libertad que la de ser una misma, unx mismx, y lo sé porque ese ha sido mi propio camino.

Creé Eduko con toda la ilusión, la convicción y el corazón de quien desea ser parte del cambio que quiere ver en el mundo. Si te resuena, si estás en un momento de búsqueda o de reinicio… te invito a comenzar este viaje de autodescubrimiento conmigo.