¿Para qué nos comparamos?

La influencia de las redes sociales en la autoestima adolescente

En gran medida nos comparamos en redes sociales porque buscamos validación, pertenencia y una medida del éxito personal que tenemos en este momento de nuestras vidas. Este hábito, profundamente arraigado en nuestra naturaleza humana, surge de nuestra necesidad de evaluar nuestra posición en el mundo social. Las redes sociales amplifican esta tendencia al presentarnos versiones idealizadas de la vida de las demás personas, creando un escenario perfecto para la comparación constante. Este fenómeno tiene un impacto significativo, especialmente en la adolescencia, una etapa crucial para el desarrollo de la identidad y la autoestima.

Comparemos
La comparación en redes sociales

La naturaleza humana de la comparación

Desde tiempos ancestrales, los seres humanos han utilizado la comparación social como una herramienta para evaluar sus propias capacidades y logros. Este comportamiento nos ayudaba a encontrar nuestro lugar en la sociedad y a ajustar nuestro comportamiento para mejorar nuestra posición dentro del grupo. En la era digital, esta tendencia innata se ha trasladado a las plataformas de redes sociales, donde la comparación se ve exacerbada por la exposición continua a las vidas aparentemente perfectas de los demás, vidas con las que nos comparamos constantemente.

La búsqueda de validación y autoestima

Las redes sociales nos ofrecen una forma rápida y accesible de obtener validación externa. Los «me gusta», comentarios y seguidores funcionan como un sistema de recompensas, reforzando nuestro comportamiento y alimentando nuestra autoestima. Sin embargo, esta validación es efímera y superficial. Los y las adolescentes, cuyo sentido de identidad aún está en formación, son particularmente vulnerables a depender de estas señales externas para definir su valía personal. Y es que cuando más nos comparamos menos vemos y apreciamos nuestro propio valor.

El sentido de pertenencia

Durante la adolescencia, la necesidad de pertenencia y aceptación social se intensifica. Las redes sociales se convierten en un escenario donde los jóvenes buscan y evalúan su lugar dentro de sus grupos de pares. Compararse con otros les permite ajustar su comportamiento y apariencia para alinearse con lo que perciben como las normas y expectativas de su entorno social. Esta búsqueda de pertenencia puede llevar a una conformidad excesiva y a una pérdida de autenticidad, ya que los adolescentes tratan de moldear su identidad para encajar en un molde idealizado.

La medición del éxito personal

Compararnos con los demás también ofrece una métrica para evaluar el éxito personal. Los logros, las experiencias y las posesiones que se muestran en las redes sociales se convierten en puntos de referencia contra los cuales los adolescentes miden su propio progreso. Sin embargo, estas comparaciones a menudo son injustas y distorsionadas, ya que la mayoría de las personas solo comparten los aspectos más positivos de sus vidas. Esto puede llevar a sentimientos de insuficiencia y frustración, minando la autoestima de los y las jóvenes. Cuanto más nos comparamos menor es nuestra capacidad para querernos y aceptarnos como somos.

Consecuencias negativas cuando nos comparamos en redes sociales

  1. Ansiedad y depresión: La exposición constante a las versiones idealizadas de las vidas de los demás puede provocar sentimientos de insuficiencia y envidia, afectando negativamente la salud mental de los y las adolescentes. La presión para estar a la altura de estas imágenes perfectas puede llevar a niveles elevados de estrés y ansiedad.
  2. Distorsión de la realidad: Las redes sociales presentan una realidad filtrada y editada, lo que puede llevar a los y las adolescentes a tener expectativas poco realistas sobre la vida y el éxito. La constante comparación con estas imágenes distorsionadas puede hacer que se sientan perpetuamente insatisfechos con sus propias vidas. Cuanto más nos comparamos mayor es la distorsión.
  3. Pérdida de autenticidad: Al tratar de ajustarse a los estándares que perciben en las redes sociales, los y las adolescentes pueden perder su autenticidad y sentirse desconectados de su verdadero yo. Esta desconexión puede dificultar el desarrollo de una identidad sólida y auténtica, esencial para el bienestar emocional a largo plazo.

Estrategias para combatir la comparación negativa

  1. Fomentar la autoconciencia: Ayudar a los y las adolescentes a desarrollar una mayor autoconciencia puede reducir la necesidad de validación externa. Practicar la auto-reflexión y el mindfulness puede fortalecer su sentido de identidad y autoestima.
  2. Promover relaciones auténticas: Fomentar relaciones significativas y auténticas en la vida real puede proporcionar a los jóvenes un sentido de pertenencia y apoyo que no dependa de las redes sociales.
  3. Educar sobre el uso saludable de las redes sociales: Enseñar a los y las adolescentes a usar las redes sociales de manera consciente y crítica puede ayudarles a reconocer las distorsiones y a no tomarlas como la única medida de éxito y felicidad. Muchas veces nos comparamos por desconocimiento del impacto que ello tiene en nuestras vidas.
  4. Establecer metas personales realistas: Ayudar a los jóvenes a establecer y perseguir metas personales basadas en sus propios intereses y capacidades, en lugar de compararse con los demás, puede fomentar un sentido de logro y satisfacción genuinos.

Compararse es una tendencia natural, pero es crucial reconocer las limitaciones y distorsiones de las redes sociales. Al enfocarnos en nuestro propio camino, celebrando nuestros logros y aceptando nuestras imperfecciones, podemos construir una autoestima más sólida y una percepción más realista y saludable de la vida. En lugar de compararnos, debemos buscar inspiración y conexión, recordando siempre que cada individuo tiene su propio viaje único. Para los y las adolescentes, desarrollar estas habilidades es especialmente importante para navegar el complejo mundo de las redes sociales sin sacrificar su bienestar emocional y mental.

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Más sobre mí...

Si hay algo que me define es la alta sensibilidad. La escucha activa, la paciencia y la calma son parte natural de mí. Soy profundamente creativa y encuentro expresión en la pintura, la escritura y la costura. Dedico tiempo a cuidarme y conocerme, un viaje desafiante y hermoso que transito a través del yoga, la meditación y la biodanza.

Me considero una viajera callejera, enamorada de la gastronomía, de la cocina y de descubrir rincones a pie de calle.

Me formé en terapias energéticas y en psicosomática, fascinada por cómo cada emoción y cada vivencia dejan huella en el cuerpo. También completé un curso de Bienestar e Inteligencia Emocional con Eleva, un paso más en mi propio crecimiento.

Voluntariado

Desde hace unos años colaboro como voluntaria en La Niña Amarilla, donde he tenido la oportunidad de participar en charlas de prevención del suicidio junto a Isthar. Además, soy socia de Desata tu Potencial, donde continúo formándome, y desde el año pasado acompaño como voluntaria en La Akademia.

Ahora, en Eduko, inicio una nueva etapa como voluntaria, compartiendo esa creatividad, presencia y sensibilidad que me han ayudado a reconstruirme y a vivir desde un lugar más auténtico.

Por eso, hace ya tiempo que decidí cambiar de carrera profesional y aprovechar todo lo que había aprendido a lo largo de estos últimos 20 años en empresas punteras en su sector, para poder utilizarlo y ayudar a todo aquel que quiera y lo necesite, a encontrar cuál es su propósito profesional y qué es lo que realmente le mueve en la vida y que es lo que realmente quiere hacer con ella. Por eso me formé como coach y me especialicé en coaching de propósito de vida y profesional.

Me encanta ver cuando la gente pierde el miedo a hablar y expresar cómo se siente, me encanta la creatividad y la gente que se reinventa, la que siempre quiere seguir aprendiendo y no teme reconocer sus fallos. Me encanta la gente que se lo cuestiona todo y quiere seguir adelante, la gente valiente y la resiliente. La que pide ayuda cuando siente que la necesita y la que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio. Me encanta la gente que se entrega y sabe disfrutar de verdad de la vida, la que se ríe de sí misma y con los demás, la que se permite llorar cuando algo o alguien le hacen daño y la que respeta y se respeta.

Ya lo he dicho al principio, soy una apasionada de la gente, ¿qué le vamos a hacer? no soy perfecta! Me encanta la gente, todo lo que son y pueden llegar a ser.

¿Y tú, ya sabes cómo quieres ser?

Certificados

Estoy certificada en coaching personal y ejecutivo por ICF y ASESCO, así como en Coaching Educativo, Inteligencia Emocional y Heridas Emocionales con Eleva – Escuela de Coaching, donde me he ido especializando. También soy Coach de equipos y liderazgo sistémico. Soy terapeuta de duelo y trabajo de partes, especialista en trauma y apego. Además, soy Practicioner en PNL (Programación Neurolingüística), mentora y supervisora de coaching ecointegrativo y cuento con un Máster en psicología, counselling y terapia Gestalt.

Sesiones

Acompaño en sesiones individuales y grupales, sobre todo a jóvenes y adolescentes. También diseño e imparto talleres, charlas y formaciones para alumnado, profesorado, familias y profesionales de muy diversa índole.

Voluntariados

Compagino mi labor profesional con tres proyectos que me conectan profundamente con mi propósito:

– Soy voluntaria formadora en inteligencia emocional para adolescentes, vicepresidenta y miembro de la Junta Directiva de la ONG Desata Tu Potencial.
– Acompañoy facilito de manera voluntaria en el proyecto social La Akademia, donde acompaño a jóvenes de entre 18 y 23 años en educación emocional, talento y autoestima.
– Colaboro como voluntaria en La Niña Amarilla, ofreciendo charlas de prevención del suicidio en centros educativos, un compromiso muy íntimo para mí desde mi propia historia personal como sobreviviente.

Quién soy más allá de la profesión

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