La trampa de la pereza

Cómo recuperar la motivación para asegurar tu futuro profesional

El bachillerato es una etapa crucial en la vida de cualquier estudiante. Es el puente que conecta la adolescencia con la adultez y, más específicamente, con la vida profesional. Sin embargo, es común que, en la recta final, cuando las decisiones y el esfuerzo son más críticos, muchos estudiantes experimenten una alarmante falta de motivación y un aumento de la pereza. Esta sensación puede derivar en desidia, distracción y un bajo rendimiento académico, poniendo en riesgo no solo los resultados inmediatos, sino también las oportunidades futuras. En este artículo, exploraremos las causas de esta falta de motivación y cómo superarla para encarar con éxito el último año de bachillerato.

1. Entendiendo la falta de motivación: Más allá de la pereza

La falta de motivación en la recta final del bachillerato no debe ser vista únicamente como un caso de pereza. Es necesario profundizar en los factores psicológicos y emocionales que la desencadenan.

1.1. La Fatiga mental acumulada:
Después de años de esfuerzo académico durante toda la vida escolar, la fatiga mental pasa factura. Este agotamiento puede manifestarse como una falta de energía y una disminución del interés por el estudio. La fatiga mental es real y puede llevar al estudiantado a sentir que ya no tienen fuerzas para seguir empujando, especialmente cuando los exámenes finales y los procesos de admisión universitaria están a la vuelta de la esquina.

1.2. La presión del futuro:
La toma de decisiones sobre el futuro profesional es una fuente de estrés considerable. La presión de tener que «elegir correctamente» y de obtener los resultados académicos necesarios para alcanzar las metas deseadas puede ser abrumadora. Este estrés puede causar un bloqueo mental, haciendo que el estudiante evite enfrentar la realidad, cayendo en la procrastinación, la pereza y la inactividad.

1.3. El temor al fracaso:
¿Quién no ha tenido miedo a no estar a la altura de lo que se espera? El miedo al fracaso es otro factor clave. Ante la posibilidad de no cumplir con las expectativas propias o ajenas, algunos estudiantes prefieren no intentarlo con todas sus fuerzas, justificando así el posible fracaso con una falta de esfuerzo en lugar de una falta de capacidad. Este mecanismo de defensa, aunque comprensible e incosciente, es extremadamente perjudicial.

2. Reconociendo los Síntomas: ¿Estás en la trampa de la pereza?

Pereza
Pereza

Identificar a tiempo que estás cayendo en la trampa de la pereza es crucial para revertir la situación. Algunos síntomas comunes incluyen:

  • Procrastinación constante: Posponer tareas hasta el último minuto o, peor aún, no realizarlas aduciendo que hay tiempo y que ya lo harás mañana, dejando que la pereza lleve las riendas.
  • Falta de interés: Sentir que nada de lo relacionado con los estudios resulta interesante o importante.
  • Falta de energía: Sentirte constantemente con cansancio o sin ganas de hacer nada, incluso en actividades que antes disfrutabas.
  • Aislamiento: Evitar el contacto con profesorado, compañeros y compañeras de clase y familiares para evitar conversaciones sobre el futuro.

Si te identificas con varios de estos síntomas, es importante que tomes medidas cuanto antes.

3. Estrategias para recuperar la motivación

Superar la falta de motivación y la pereza requiere un enfoque multifacético que abarque tanto la gestión del tiempo como la salud mental y emocional.

3.1. Establece metas claras y realistas:
Dividir el objetivo final en metas más pequeñas y manejables puede hacer que el proceso sea mucho menos abrumador. Cada meta alcanzada refuerza la confianza y te motiva a seguir adelante. Por ejemplo, en lugar de centrarte solo en el examen final, enfócate en completar un capítulo o una serie de ejercicios por día o semana. Trocear en objetivos más pequeños hará la tarea mucho más alcanzable.

3.2. Implementa una rutina de estudio eficiente:
Elaborar un plan de estudio que combine tiempos de trabajo con descansos regulares puede ayudar a reducir la fatiga mental y la pereza. Utiliza técnicas como el método Pomodoro, que consiste en estudiar durante 25 minutos y luego tomar un descanso de 5 minutos. Esto no solo mejora la concentración sino que también combate el agotamiento.

3.3. Rodéate de influencias positivas:
Busca el apoyo de amistades, familiares o mentores que puedan ofrecerte ánimo y guía. Estar en un entorno donde el esfuerzo y la perseverancia son valorados puede ayudarte a mantener la motivación y reducir la pereza. Unirte a grupos de estudio o participar en tutorías también puede ser beneficioso.

3.4. Practica el autocuidado:
El autocuidado es fundamental para mantener la motivación. Asegúrate de dormir lo suficiente, llevar una dieta equilibrada y hacer ejercicio regularmente. El bienestar físico influye directamente en tu capacidad para concentrarte y rendir académicamente además de ayudarte en la reducción del estrés y la ansiedad.

3.5. Reflexiona sobre tu propósito:
Recuerda para qué empezaste este camino en primer lugar. Reflexiona sobre tus objetivos a largo plazo y cómo los pasos que tomes ahora pueden acercarte a aquello que te gustaría alcanzar. A veces, recordar el «para qué» detrás de nuestras acciones puede reavivar la motivación perdida e indicarnos la dirección que tiene sentido.

4. La importancia de la resiliencia: Aprendiendo de la recta final

El proceso de superar la falta de motivación en la recta final del bachillerato es una lección invaluable en resiliencia. La capacidad de sobreponerse a las dificultades y seguir adelante es una habilidad que te servirá no solo en tu vida académica, sino también en tu carrera profesional y en otros aspectos de tu vida.

4.1. Aprende a aceptar los fracasos:
No todos los resultados serán como los imaginabas, y eso está bien. Lo importante es aprender de cada experiencia y seguir adelante con una nueva perspectiva. «A veces se gana y a veces se aprende». Cada obstáculo superado te fortalece y te prepara para los inevitables desafíos futuros.

4.2. Cultiva la mentalidad de crecimiento:
Adopta una mentalidad de crecimiento, donde observes los desafíos como oportunidades de aprendizaje en lugar de como amenazas. Este enfoque te permitirá ver la recta final del bachillerato no como un obstáculo insuperable, sino como una oportunidad para demostrarte a ti mismo de lo que eres capaz.

Conclusión

La falta de motivación y la pereza en la recta final del bachillerato es un fenómeno común, pero no insuperable. Al reconocer los factores que la desencadenan y aplicar estrategias efectivas, puedes recuperar la energía y el enfoque necesarios para enfrentar con éxito este desafío.

Recuerda que el esfuerzo que inviertas ahora no solo determinará tus resultados académicos, sino que también será la base sobre la cual construirás la base de tu futuro profesional. Enfrenta esta etapa con determinación y confianza en tu capacidad para superar cualquier obstáculo. ¡El futuro es tuyo para conquistarlo!

Y si llegado este punto necesitas ayuda, somos especialistas en esta etapa de la vida y podemos ayudarte a sobrellevar esta etapa de mejor manera, contáctanos.

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Más sobre mí...

Si hay algo que me define es la alta sensibilidad. La escucha activa, la paciencia y la calma son parte natural de mí. Soy profundamente creativa y encuentro expresión en la pintura, la escritura y la costura. Dedico tiempo a cuidarme y conocerme, un viaje desafiante y hermoso que transito a través del yoga, la meditación y la biodanza.

Me considero una viajera callejera, enamorada de la gastronomía, de la cocina y de descubrir rincones a pie de calle.

Me formé en terapias energéticas y en psicosomática, fascinada por cómo cada emoción y cada vivencia dejan huella en el cuerpo. También completé un curso de Bienestar e Inteligencia Emocional con Eleva, un paso más en mi propio crecimiento.

Voluntariado

Desde hace unos años colaboro como voluntaria en La Niña Amarilla, donde he tenido la oportunidad de participar en charlas de prevención del suicidio junto a Isthar. Además, soy socia de Desata tu Potencial, donde continúo formándome, y desde el año pasado acompaño como voluntaria en La Akademia.

Ahora, en Eduko, inicio una nueva etapa como voluntaria, compartiendo esa creatividad, presencia y sensibilidad que me han ayudado a reconstruirme y a vivir desde un lugar más auténtico.

Por eso, hace ya tiempo que decidí cambiar de carrera profesional y aprovechar todo lo que había aprendido a lo largo de estos últimos 20 años en empresas punteras en su sector, para poder utilizarlo y ayudar a todo aquel que quiera y lo necesite, a encontrar cuál es su propósito profesional y qué es lo que realmente le mueve en la vida y que es lo que realmente quiere hacer con ella. Por eso me formé como coach y me especialicé en coaching de propósito de vida y profesional.

Me encanta ver cuando la gente pierde el miedo a hablar y expresar cómo se siente, me encanta la creatividad y la gente que se reinventa, la que siempre quiere seguir aprendiendo y no teme reconocer sus fallos. Me encanta la gente que se lo cuestiona todo y quiere seguir adelante, la gente valiente y la resiliente. La que pide ayuda cuando siente que la necesita y la que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio. Me encanta la gente que se entrega y sabe disfrutar de verdad de la vida, la que se ríe de sí misma y con los demás, la que se permite llorar cuando algo o alguien le hacen daño y la que respeta y se respeta.

Ya lo he dicho al principio, soy una apasionada de la gente, ¿qué le vamos a hacer? no soy perfecta! Me encanta la gente, todo lo que son y pueden llegar a ser.

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Estoy certificada en coaching personal y ejecutivo por ICF y ASESCO, así como en Coaching Educativo, Inteligencia Emocional y Heridas Emocionales con Eleva – Escuela de Coaching, donde me he ido especializando. También soy Coach de equipos y liderazgo sistémico. Soy terapeuta de duelo y trabajo de partes, especialista en trauma y apego. Además, soy Practicioner en PNL (Programación Neurolingüística), mentora y supervisora de coaching ecointegrativo y cuento con un Máster en psicología, counselling y terapia Gestalt.

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– Colaboro como voluntaria en La Niña Amarilla, ofreciendo charlas de prevención del suicidio en centros educativos, un compromiso muy íntimo para mí desde mi propia historia personal como sobreviviente.

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