Ante la muerte por suicidio de un compañero o compañera cómo actuar en el aula

Grupos de apoyo al suicidio

La pérdida de un alumno, alumna o colega por suicidio sacude profundamente a toda la comunidad educativa. Duele, confunde y deja muchas preguntas sin respuesta. Las escuelas no solo deben gestionar protocolos, sino también atender emociones, construir espacio de acompañamiento seguro y apoyar a quienes sienten el impacto en su vida académica y personal. Este artículo ofrece pautas claras y sensibles para profesorado, dirección, familias y alumnado, integrando perspectivas científicas y prácticas basadas en investigación y guías de postvención educativas.

Qué es y por qué importa la postvención escolar

Cuando hablamos de postvención nos referimos a las acciones que se realizan después de un suicidio para apoyar a quienes están afectados y reducir el riesgo de que otros sufran consecuencias emocionales profundas o incluso imiten el acto (efecto wherter). La evidencia científica respalda que una intervención oportuna y planificada a nivel escolar puede mitigar el impacto emocional y limitar comportamientos de riesgo entre la comunidad estudiantil.

1. Preparar la comunicación y dar la noticia con respeto

📣 Informar a profesorado y dirección

Antes de hablar con el alumnado, es fundamental que el equipo docente y el personal directivo reciban información precisa, lacónica y respetuosa. Evitar detalles del método o suposiciones que simplifiquen las causas, y tener claro quién comunicará cada aspecto.

Cómo anunciarlo en el aula

  • Claridad y verdad sin sensacionalismo: comunicar que la persona ha fallecido y que la causa fue un suicidio, sin entrar en detalles morbosos ni mitos.
  • Evitar eufemismos titubeantes: decir explícitamente que “X ha muerto por suicidio” es mejor que frases ambiguas que pueden alimentar confusión o estigma.
  • Lenguaje incluyente y empático: “Sabemos que esto puede generar dolor, preguntas y emociones intensas. Estamos aquí para acompañaros”.
Grupos de apoyo al suicidio

2. Espacios para compartir y acompañar

🗣️ Conversaciones abiertas y facilitadas

Abrir espacios en los que las y los estudiantes puedan:

  • Compartir lo que sienten y piensan, respetando ritmos distintos de duelo.
  • Expresar preguntas sin temores al juicio.
  • Acceder a apoyo profesional si lo necesitan.

Un estudio cualitativo mostró que adolescentes expuestos a la muerte por suicidio de un par expresaron emociones intensas —ira, miedo, tristeza— y subrayaron la necesidad de apoyo escolar adaptado y sensible.

🤝 Grupos de duelo y acompañamiento

Crear grupos de apoyo dentro del centro junto con orientadores puede:

  • Propiciar vínculo y contención emocional.
  • Fomentar el sentido de comunidad frente al dolor compartido.

3. Acompañar emociones sin minimizar ni romantizar

Hablar de suicidio puede ser duro. Las y los profesionales deben:

  • Normalizar el duelo: “No hay una forma correcta de sentir”.
  • Evitar romanticismos o simplificaciones (“está en un lugar mejor”).
  • Validar emociones reales: miedo, rabia, incredulidad, culpa.
  • Ofrecer ejemplos de afrontamiento saludables, como conversar con adultos de confianza, escribir sobre emociones o caminar al aire libre.

4. Rituales y memoria respetuosos

Honrar la vida de quien se ha ido sin glorificar el método es complejo pero posible:

  • Espacios de recuerdo que enfatizan valores y cualidades humanas de la persona.
  • Evitar paneles o memoriales públicos que puedan convertirse en puntos de idealización del acto.
  • Coordinar con familias antes de cualquier conmemoración.

Guías educativas señalan que el modo en que recordamos puede influir en la respuesta emocional de la comunidad y en la prevención de contagio.

5. Todo el centro como entorno de cuidado

Para profesorado y equipo directivo

  • Formación específica en postvención y detección de señales de riesgo aumenta la confianza y eficacia de la respuesta educativa.
  • Establecer un equipo de crisis con roles claros: comunicación, apoyo emocional, coordinación con familias y profesionales externos.
  • Apoyo entre el propio profesorado, con espacios para hablar del impacto en su salud emocional y gestión del duelo.

Para la dirección del centro

  • Activar el protocolo de intervención en crisis tan pronto como se confirme el fallecimiento.
  • Coordinar con servicios de salud mental local o recursos externos de intervención en crisis.
  • Mantener una comunicación transparente con las familias, orientándoles sobre cómo hablar en casa del tema.

6. Señales de alerta y seguimiento

Aunque la muerte ya ocurrió, es responsabilidad del centro:

  • Vigilar señales de angustia en alumnado y personal tras la pérdida.
  • Ofrecer entrevistas individuales con orientadores cuando haya señales de riesgo.
  • Facilitar derivación legal y clínica a servicios especializados si es necesario.

7. Romper el estigma: hablar no incrementa el riesgo

Existe un mito peligroso: “Hablar de suicidio puede incitar a otros a intentarlo.” La evidencia refuta esto. El diálogo respetuoso y profesional sobre suicidio no aumenta el riesgo, y puede salvar vidas al facilitar la expresión de emociones y la búsqueda de ayuda

8. Recursos y apoyos útiles

En España existe el teléfono 024, atención profesional para conductas suicidas, disponible 24/7, y otras líneas como ANAR (900 20 20 10) o la línea de ayuda emocional del Teléfono de la Esperanza.

✨ Conclusión: acompañar con presencia, sensibilidad y acción

Actuar en el aula cuando un compañero o compañera fallece por suicidio exige mucho más que protocolos: requiere humanidad profunda, miradas atentas, validación emocional y acción basada en evidencia. Un centro educativo que responde de forma coordinada y compasiva no solo acompaña el duelo, sino que fortalece la resiliencia comunitaria, reduce riesgos futuros y honra dignamente la memoria de quien se ha ido.

Si lo deseas, puedo ayudarte a desarrollar un protocolo descargable listo para imprimir y distribuir en tu centro educativo.

  • Guía y orientaciones para la atención al duelo desde los centros educativos: descarga aquí.

Si necesitas más orientación o estás pasando por un proceso donde necesites acompañamiento, no dudes en contactar con nosotras.

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Más sobre mí...

Si hay algo que me define es la alta sensibilidad. La escucha activa, la paciencia y la calma son parte natural de mí. Soy profundamente creativa y encuentro expresión en la pintura, la escritura y la costura. Dedico tiempo a cuidarme y conocerme, un viaje desafiante y hermoso que transito a través del yoga, la meditación y la biodanza.

Me considero una viajera callejera, enamorada de la gastronomía, de la cocina y de descubrir rincones a pie de calle.

Me formé en terapias energéticas y en psicosomática, fascinada por cómo cada emoción y cada vivencia dejan huella en el cuerpo. También completé un curso de Bienestar e Inteligencia Emocional con Eleva, un paso más en mi propio crecimiento.

Voluntariado

Desde hace unos años colaboro como voluntaria en La Niña Amarilla, donde he tenido la oportunidad de participar en charlas de prevención del suicidio junto a Isthar. Además, soy socia de Desata tu Potencial, donde continúo formándome, y desde el año pasado acompaño como voluntaria en La Akademia.

Ahora, en Eduko, inicio una nueva etapa como voluntaria, compartiendo esa creatividad, presencia y sensibilidad que me han ayudado a reconstruirme y a vivir desde un lugar más auténtico.

Por eso, hace ya tiempo que decidí cambiar de carrera profesional y aprovechar todo lo que había aprendido a lo largo de estos últimos 20 años en empresas punteras en su sector, para poder utilizarlo y ayudar a todo aquel que quiera y lo necesite, a encontrar cuál es su propósito profesional y qué es lo que realmente le mueve en la vida y que es lo que realmente quiere hacer con ella. Por eso me formé como coach y me especialicé en coaching de propósito de vida y profesional.

Me encanta ver cuando la gente pierde el miedo a hablar y expresar cómo se siente, me encanta la creatividad y la gente que se reinventa, la que siempre quiere seguir aprendiendo y no teme reconocer sus fallos. Me encanta la gente que se lo cuestiona todo y quiere seguir adelante, la gente valiente y la resiliente. La que pide ayuda cuando siente que la necesita y la que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio. Me encanta la gente que se entrega y sabe disfrutar de verdad de la vida, la que se ríe de sí misma y con los demás, la que se permite llorar cuando algo o alguien le hacen daño y la que respeta y se respeta.

Ya lo he dicho al principio, soy una apasionada de la gente, ¿qué le vamos a hacer? no soy perfecta! Me encanta la gente, todo lo que son y pueden llegar a ser.

¿Y tú, ya sabes cómo quieres ser?

Certificados

Estoy certificada en coaching personal y ejecutivo por ICF y ASESCO, así como en Coaching Educativo, Inteligencia Emocional y Heridas Emocionales con Eleva – Escuela de Coaching, donde me he ido especializando. También soy Coach de equipos y liderazgo sistémico. Soy terapeuta de duelo y trabajo de partes, especialista en trauma y apego. Además, soy Practicioner en PNL (Programación Neurolingüística), mentora y supervisora de coaching ecointegrativo y cuento con un Máster en psicología, counselling y terapia Gestalt.

Sesiones

Acompaño en sesiones individuales y grupales, sobre todo a jóvenes y adolescentes. También diseño e imparto talleres, charlas y formaciones para alumnado, profesorado, familias y profesionales de muy diversa índole.

Voluntariados

Compagino mi labor profesional con tres proyectos que me conectan profundamente con mi propósito:

– Soy voluntaria formadora en inteligencia emocional para adolescentes, vicepresidenta y miembro de la Junta Directiva de la ONG Desata Tu Potencial.
– Acompañoy facilito de manera voluntaria en el proyecto social La Akademia, donde acompaño a jóvenes de entre 18 y 23 años en educación emocional, talento y autoestima.
– Colaboro como voluntaria en La Niña Amarilla, ofreciendo charlas de prevención del suicidio en centros educativos, un compromiso muy íntimo para mí desde mi propia historia personal como sobreviviente.

Quién soy más allá de la profesión

Soy una aprendiz eterna. Me apasionan la inteligencia emocional, la neurociencia, la comunicación no violenta, la disciplina positiva y todo lo que me permita comprender mejor a las personas y al mundo. Soy una lectora incansable, amante de la naturaleza y los animales (convivo con dos gatos maravillosos) y siempre que puedo me escapo a la montaña, donde encuentro la serenidad y la belleza de los caminos menos transitados. Me nutren las conversaciones profundas, reír, pensar, pasear y el geocaching.

Acompaño a quienes se sienten desorientadxs, frustradxs, sobrepasadxs o bloqueadxs a reencontrarse con sus fortalezas y su fuerza interior para descubrir sus propias respuestas. Creo profundamente que no existe mayor libertad que la de ser una misma, unx mismx, y lo sé porque ese ha sido mi propio camino.

Creé Eduko con toda la ilusión, la convicción y el corazón de quien desea ser parte del cambio que quiere ver en el mundo. Si te resuena, si estás en un momento de búsqueda o de reinicio… te invito a comenzar este viaje de autodescubrimiento conmigo.